Mostrando entradas con la etiqueta Derrota. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Derrota. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de noviembre de 2009

Los Recodos del Cerebro

.
.
O "Hace más de 20 Años que tengo más de 20 Años [II]".

La cuestión es que debo actualizar mi FCB, pero no sólo por el reciente "Maratón Montaña Artesanos [II]" o esa prueba entrañable que es "ÍTACA", esta vez ya en su Tercera Edición.

No. La cuestión es que hay otra prueba en la cual recorrí más de 60 Km., pero mi Cerebro se había encargado de enterrarla en lo más profundo.

Fue mi primera Participación en los "100x24". Junio de 2.002. Un nutrido grupo de AR se presentan en la Salida, la última vez que la Prueba partió de la 'Peineta': Jenaro, Sir Henry, Pajarasta, Maestro, DC, Tigre...

Pasado el Mediodía, los Termómetros callejeros de Arturo Soria marcaban entre 41º y 44ºC. Sí, fue el día más caluroso del Año (o de lo que llevábamos de Año). En mitad del Secarral que se puede apreciar en la Foto, hacia las 3 de la Tarde, no quiero aventurar una Cifra, me basta con los Recuerdos.

Horroroso se queda a Eones-Luz de lo que fue aquel Día. El Cansancio fue haciendo mella en todos nosotros. Lo que más miedo me daba era ver que Jenaro (le encanta salir con 30ºC a rodar como una Bala) iba realmente tocado por el Calor.

Y pensaba que si él iba así... ¿Cómo iría yo? Me sentía muy cansado, pero no extenuado. Pero después de Toral-2000, debo reconocer que el Miedo iba apoderándose de mí, sin concesiones.

Así que a las 10 de la Noche abandonamos. La Cabeza me pedía seguir, pero el Cuerpo no. O quizás era al revés, ya no lo recuerdo.

Era la Derrota. Con mayúsculas. Sin paliativos. Es una sensación horrible, asquerosa, contundente. Dolorosa para el Alma.

Prefiero el dolor de los pinchazos y agujetas a cada zancada, los pezones ensangrentados, el dolor de cabeza, la lentitud del cronómetro y todas esas sensaciones que experimentas cuando el Muro, el Mazo te cae en un Maratón.

Hay quien no le da importancia. Tampoco la tiene. Pero ésa es una Espina que no podré sacarme nunca.
.

domingo, 26 de abril de 2009

[2009.04.26] Mapoma » Crónica de un Fracaso Anunciado

.
.
En fin. No sé qué decir. A la vejez, cuando las ideas llevan décadas consolidadas, aparecen las dudas, los fantasmas, los errores.

Lo único que se me ocurre es que supongo que sucede como en la fábula de la rana y el escorpión. Hay ciertas tendencias, ciertos comportamientos que son (casi) inevitables, imposibles de modificar ni con el mejor de los entrenamientos.

O que este año estoy muy (más aún) raro, y todo pasa factura.

En fin, aparquemos los devaneos mentales y pseudo-filosóficos para empezar por lo importante.

Un año después de la muerte de Najat Tijani, algunos medios siguen sin (querer) enterarse. Aquí sí que no voy a perder ni un segundo en especulaciones. Que se sepa, que sepas, que los atletas populares sí nos enteramos y sí lo recordamos.

Segundo. El baile de cifras continúa. Que si 11.000 corredores, que si 10.000 atletas, que si 8.200 llegados... En fin...

Volvamos a los devaneos.

Éste no va a ser un relato lineal. Los recuerdos, las sensaciones, las ideas se agolpan y quiero plasmarlos como vengan antes de que se me olviden en una semana. Además, los All Runners ya están colgando sus crónicas y no quiero publicar la mía el año que viene (situación bastante probable si dejo ir pasando los días).

-1- Sabía que iba a pasar. La tarde anterior, charlando con mi Santa, se lo dije.

Tendría que salir a hacer un día largo, muy largo, mitad trotando, mitad andando, como preparación para la Challenge que se nos (me) viene encima en dos semanas.

Pero sé que si hace fresco (léase frejco) mi cuerpo me va a pedir tirar. Y si tiro y estoy en unos ritmos mínimamente decentes, sé que voy a intentar seguir. Sé que la cagaré, que me machacaré sin ton ni son, y lo peor de todo, destrozaré mis posibilidades de hacer algo decente en la Challenge, única prueba que me importaba del calendario.

Y así ocurrió. Encima, los objetivos posibles fueron escapándose con el transcurrir de los minutos y los quilómetros, con lo cual la sensación que me ha quedado es de... Pues sí, no lo voy a decir, para no recibir (por si pudiere recibir) comentarios aduladores, pero es el sabor de boca que me ha quedado.

Mientras Jenaro ha tirado de experiencia y saber hacer, yo me pregunto para qué me ha servido llevar más de veinte años dándole a la zapatilla.

En fin.

-2- Otro error. Tendría que haber optado por la táctica A-O-N "O Todo o Nada".

Pero salí como en mí es habitual, tranquilo, tanteando el terreno, revisando sensaciones, intentando ir poco a poco, que esto es muuuuuuuuuuuuuuuy largo.

Ahora veo que una vez pasada la subida a Plaza Castilla (sí, los madrileños nos comemos las preposiciones), tendría que haber puesto el turbo y hasta que se acabaran las fuerzas. Por lo menos hubiera hecho marca de este año (lo tenía fácil, dado que esta año sólo he corrido Fuenca y Segovia) y una vez llegase el muro no me habría quedado más remedio que recurrir a la caminata, para recuperar.

NOTA para principiantes y/o veteranos: en esta ocasión me estoy refiriendo al muro no como esa situación el cual te quedas clavado, tu cuerpo parece desmembrarse, sientes como si te lloviesen agujas sobre infinitas zonas de tu piel... No, estoy hablando del límite en el cual notas que el ritmo va bajando y le vas añadiendo unos segundos a cada kilómetro, que las piernas ya no van tan finas, el rodar no es tan redondo y compruebas que las piernas se te empiezan a cargar.

En su lugar, dejé ir acumulando quilómetros tranquilamente, a ver qué pasaba hasta el medio y en función de la marca, decidir el siguiente paso. Llegué en 01h 51m, 01h 49m reales. Eso suponía hacer la segunda mitad en 01h 40m para alcanzar la gloria. Así que seguí. Lo siento, Jenaro, pero a partir de ahora, además de los apodos míos de Acabado y AntiSocial tan ganados a pulso, me quedo también con el tuyo de CabezaPepino.

Pero de donde no hay no se puede sacar. La bajada por el Parque del Oeste muy bien, pero la CdC supuso un coñazo impresionante y la confirmación de que o cambiaba de estrategia o me iba a tocar sufrir la del pulpo. Acepté pulpo como animal de compañía y así me fue.

Nada nuevo bajo el sol. Las piernas cada vez más cansadas, el ritmo cada vez más lento, el sufrimiento cada vez mayor.

Con un problema añadido. En un maratón cualquiera en el cual no vayas sobrado, tienes a tu cuerpo pidiendo a gritos, una y otra vez, que te pares, que descanses, que no hay razón para este sufrimiento, etc., etc. Mientras, tu coco va respondiendo que tararí que te vi, que para eso te has tirado no sé cuántos meses entrenando, que no vas a arrojar la toalla, que es todo psicológico, que dejas caer un par de quilómetros y te recuperas, etc., etc.

En este, además, mi coco se debatía en un debate añadido: "déjalo ya, retrasado, que te estás quemando en una prueba que te repatea los higadillos y que hasta el viernes no sabías que ibas a correr, que lo importante es la Challenge, que no vas a poder recuperarte en dos semanas de esta paliza...".

Pero igual que el escorpión picará a la rana aunque le cueste la vida, el (mal) maratoniano seguirá cueste lo que cueste, aunque el precio sea elevado. Seguí: "con la zurra que te has metido hasta ahora, ya sigue, no te rindas.", "Venga, otro km.", "Aguanta y en el 38º empiezas a tirar". Y así todo el rato. Muy entretenido. Casi tanto como ver jugar al Atleti.

Y los clásicos argumentos cuando se te escapa el objetivo. Ya no consigues tres horas y media, pero a ver si bajas de 03h 35m, que sería tu tercera mejor marca. Bueno, a ver si bajas las 03h 37m de Badajoz y consigues igualmente 3ª mejor marca. Al final, a ver si bajas de 03h 40m. Conseguido de milagro: 03h 39m XXs. de tiempo real. Casi dos minutos menos que mi mejor marca en Mapoma (Mapoma '98). El que no se conforma...

-3- Visiones. Después de leer la crónica de Jenaro y Estratega, me reafirmo en que voy con orejeras y/o demasiado concentrado.

Sólo vi a Turbo Diésel en Raimundo Fdez (y ya cuando le había pasado y ni me salió el nombre; lo siento, Miguel), a Yoku, a Forrest en Islas Filipinas (y porque me tenía que dar el dorsal, que si no seguro que ni le veo), a Spanjaard en la entrada de la CdC y a Sir Henry que me vio hacia el km. treinta y algo (encima, iba con Ricardo, y yo ni me enteré).

Y a Paco Ñ Montañés en la meta, diciendo la frase más acertada de todo el día: "¿Y tú que haces aquí? Que tu prueba es dentro de dos semanas en la Challenge".

-4- Más de lo mismo, es decir, de lo no por conocido, solucionado.

4a. Soy una bola de grasa que pide a gritos unas buenas sesiones de musculación. Fui sobrado de pulsaciones todo el rato (148 ppm de media), incluso en los quilómetros murianos. Pero las piernas no podían. Las piernas ardían. Las piernas amagaban con romperse, con arrancarse con un tirón incapacitante. Aguantaron.

Y lo que es mejor. Hoy sin secuelas, excepto una uña (mejor dicho, un dedo; sólo me había pasado una vez en treinta maratones; ayer tocó la segunda) y los pinchacitos en el empeine.

De hecho, esta mañana temprano he recorrido los 4 km. hasta casa de RGP sin problema alguno. Sin agujetas, bajando los nueve pisos de mi casa al portal como cualquier otro día, algún trotecillo para cruzar un semáforo. Biennnnnnnnnnnnn.

Lo tomaremos como una buena señal, a ver si no llego muy tocado a Torrejón.

De hecho, ayer lunes, bajé por segunda vez de 42' los 6 km. en K-1 (40' 03", a 6' 40", con MMP de 1 km. en 6' 03"). Así que, de brazo, bien.

4b. Estaba rápido, pero para pocos kilómetros.

Estaba resistente, pero para alternar correr con caminata. Los domingo he estado metiéndome 25-33 Km, pero haciendo un rodaje medio-largo (15-21 Km.), Piragua (6-8 Km.) y trote de 7 Km. para volver a casa.

Pero no estaba lo suficientemente rápido ni resistente como afrontar un maratón a tope. Y menos esta mierda de circuito.

4c. ¡Qué tendra la meta!. A pesar de todos los dolores, y cuando piensas que no quedan fuerzas, (a veces) te equivocas y quedan unas gotas para el tirón final.

A 4' 45" el último Km. y ~4' 04" los últimos 200m.

-5- En meta sólo vi a MrJ con su pobre 03h 22m, hipoglucemia incluida y a Estratega bajando de 4 horas sin haber entrenado nada. Son de otra raza, supongo.

-6- Mi familia no me vio llegar. Es lo que tiene haberlos acostumbrado a llegar en cuatro horas y pico.

Gracias al familiar de MrJ por dejarme llamar por su móvil. Como vivo cerca del Retiro, me llevé la camiseta de (no) correr y otra de manga larga atada a la cintura. Sin móvil, sin llaves. Con lo puesto. Total...

-7- No me gusta Mapoma. Circuito duro. Aglomeración continua.

No sé si será verdad el dicho de que cada uno corre como es, pero la verdad es que a mí me gusta correr solo o con amigos. Y cada vez más, por campo o montaña.

Tanta gente me agobia. No corro a gusto.

El supuesto buen tiempo, aunque cien mil millones de veces mejor que los clásicos 25-30ºC, era un tanto engañoso. La lluvia caída al principio elevó la humedad, la maldita humedad. Y el sol, cuando salía, picaba. El viento apenas se notaba, dado el muro humano tanto por delante como por detrás.

-8- No lloré. Me estaré haciendo viejo. Es más, me dio una tontuna hacia el trigésimo quilómetro, pero no era cuestión de empezar tan pronto. Y luego no volvió.

En mi caso, lo más emocionante de Mapoma XXXII no fue la carrera, el gentío corriendo, el gentío aplaudiendo, el dolor, el esfuerzo, conquistar Madrid a ritmo de zapatilla y demás mística maratoniana.

Me quedo con el abrazo de NJNA a MrJ. Hacía tiempo que no veía un poema vital tan hermoso. Y me emocionó. Lo mismo todavía tengo salvación.
.

lunes, 3 de marzo de 2008

Tenemos que desaparecer



Sí, no soy nada original y sí bastante radical. Pero son los tiempos que vivimos y el signo de identidad de la Humanidad desde hace milenios.

Nos tienen que dar por detrás y bien fuerte. Tenemos que desaparecer y que no quede ni el tato. O por ser optimistas, que queden cuatro supervivientes, a ver si les da por hacerlo algo mejor.

Mientras rogelioz y fachoys libran su batalla por el Dinero, digo por el Poder en esta (presunta) pseudo-democracia (presuntamente) ejemplar, España se desertiza a ojos vista, se edifica hasta en la punta del cilindrín, vivimos en ciudades sumidas en la Polución y bajo el yugo de coches, chuchos y gentuza... Y para qué seguir, hermanos.

El caso es que en la web de Spanjaard leo una entrada acerca de otro destrozo, de otro crimen hacia el entorno, de otro roto en la Naturaleza, esta vez en la montaña alcireña, en la Comunidad Valenciana.

Lo peor es que son actos generalizados, diarios, continuos. Y lo más peor es que la única salida que permite este tan ejemplar sistema es una guerra de guerrillas perdida de antemano, una lucha de David contra Goliat, de cuatro hormigas contra cien mil elefantes. Y la vida real no es una Parábola bíblica ni una peli de Hollywood.

En Cantabria, kilómetros y kilómetros de prados destrozados entre el Primero de Mayo y las poblaciones del valle de Camargo.

Da igual donde mires. La devastación es ubicua, profunda y abundante. Una milagrosa multiplicación de los hormigones y los cementos.

Lo dicho. Nos tienen que dar por detrás y bien fuerte. Tenemos que desaparecer y que no quede ni el tato. O por ser optimistas, que queden cuatro supervivientes, a ver si les da por hacerlo algo mejor.

Las Entradas aludidas:

En Spanjaard
http://spanjaard.wordpress.com/2008/03/01/%c2%bfqueda-tiempo-para-conocer-las-aigues-vives/

En ¡A bambar que son dos días!
http://monjajaja.blogspot.com/2007/12/don-dineroii.html

jueves, 20 de septiembre de 2007

¡Oh, no!


Así de críptico. Podría haber empleado títulos más tópicos como "Crónica de una Muerte anunciada" o "Regreso al Pasado", pero para qué.

Los medios de difusión ya se han encargado de dramatizar, de recurrir al tópico bujadinvoskoviano de "fútbol es fútbol", "basket es basket" (en desuso pronunciado la versión española de baloncesto) y la ingratitud del deporte, de recurrir al estereotipo macbethiano, el ser o no ser, toda una vida en un segundo, el balón (masculino) que juguetea lascivamente con la canasta (femenino) para ser rechazado amargamente y sin contemplaciones, arrojado al infierno de los perdedores, bla, bla, bla.

Ser español no es una excusa; tampoco una responsabilidad. Es una maldición. Una maldición acuñada como tradición secular. Intrincada, embebida, enmarañada en lo más profundo de nuestro subconsciente colectivo.

Pensé que el Mundial había constituido un punto de inflexión. De momento, y hasta que las Olimpiadas de Pekín dicten [o sigan dictando] sentencia, el Domingo nos tocó vivir la peor de las pesadillas.

El miedo a ganar, que no es sino el pavor a perder; las muñecas, encogidas; el cerebro, abotargado y las ideas, de excursión en el Mulhacén. Aquí falló hasta el apuntador. Salió la peor cara del equipo, la del partido contra Croacia; la de dejar ganarse el partido en los últimos momentos; la de desperdiciar una ventaja que hubiera sido (tenido que ser) suficiente, a poco que se hubieran hecho las cosas medio decentemente.

No, lo del tiro de Gasol a dos segundos no es la clave, por mucho que a los periodistas y a sus seguidores, esa masa informe cuyas ideas se alimentan de lo que oyen por la tele o leen en los tabloides, les ponga a mil la "épica", los tópicos y las frases hechas.

La clave estuvo en un equipo donde, en el momento de la verdad, nadie miraba aro, nadie se atrevía a tirar y donde todo se reducía a pasar el balón a un tan desconocido como nefasto Pau Gasol, que entre balones perdidos (palos aparte, que le dieron, y de lo lindo, eso ya lo vimos todos) y tiros libres fallados constituyó una sangría para la selección española. Ni siquiera Calderón, un monstruo del baloncesto, y el mejor del equipo durante todo el campeonato (y con diferencia), apareció para jugarse algún triple estratosférico.

Lo peor, desde el punto de vista personal, fue mi reacción. Fue la rabia por la previsibilidad del desenlace, contenida en mi interior, como una olla a presión o una ventosidad aguantada durante una reunión de trabajo interminable; sólo fallé en que dije que iba a ser un triple y "para casa". El resto, clavadito.

Blasfemias, cojín arrojado violentamente y enfado de tres pares, mientras mi santa, asustada, no daba crédito.

Supongo que todo se debe al Síndrome del Gafe [basta que me ponga a ver el partido para que mi equipo empiece a jugar mal y pierda], que todo español posee asociado al correspondiente Síndrome del Perdedor [o Parkinson en los momentos decisivos].

Al principio, décadas ha, creía que era un rasgo peculiar de mi padre, que creí heredar la noche de la fatídica final contra el Bayern. Pero que el transcurso del tiempo y las relaciones sociales me han enseñado que es un síndrome ampliamente extendido.

En fin, que sigue y prosigue la "maldición de las finales de las EuroCopas", con seis de seis aciertos (¡menuda Primitiva!), para deleite de periodistas y asimilados.

En fin, que veo que me ha sentado muy mal la reincorporación post-veraniega, y que estoy más harto que nunca.

Por lo que respecta al baloncesto, nos vemos en Pekín.

Por lo que respecta a mi vida, espero poder irme de esta mierda de ciudad "olímpica", antes de agriarme del todo.